viernes, 1 de noviembre de 2019

espejos en la memoria

el mundo
ha abandonado por entero la alegría,
es decir el mundo
se ha vuelto mortal. 

tal vez yo no vuelva a ser feliz
solo tal vez,
pero a decir verdad
siempre me consideré mortal. 

hay que romper los espejos
que moran
en nuestra memoria.

hay que romperlos,
para que no se reflejen en ellos
fantasmas del pasado. 

hay un foso oscuro
en mi memoria

una circunferencia negra y profunda
que atraviesa perpendicularmente mi cabeza.

en lo profundo del charco de mis recuerdos
solo queda un poso: la eternidad y su rostro.

Imagen
Gustave Caillebotte, «The Yerres, rain»

lunes, 24 de junio de 2019

Nana triste

tiene en cada ojo
un pajarito verde

que canta cuando ríe
y muere cuando llora.

pajarito muerto, pajarito anegado;
nadie quiere oír el llanto profundo
del campesino sin tierra,
nadie quiere pasar más
el arado.

tiene una mirada afelinada
que araña cuando te ve

pero te dejas lacerar...
con tal de sentir su ronroneo.

pájaro verde, pájaro verde;
quise verte con ojos
nuevos y enamorados,
pero sus párpados... bien cerrados.

Resultado de imagen de Helen Frankenthaler, Snow Pines
Helen Frankenthaler, Snow Pines

viernes, 10 de mayo de 2019

y aún así te sigo viendo

cuando las noches frías
se tornan infinitas y solitarias
guardo muy dentro de mí 
una bandera blanca

el mejor cojín donde descansar:
el recuerdo de verte dormida,
suspirando levemente 
como si me acariciase una leve brisa
mientras navego por un mar bravío.

y aunque las olas sean fieras y sacudan mi nave
me siento protegido al recordar tu abrazo;
como si bogase ahora en una balsa de aceite.

este recuerdo que me sumerge
y me hechiza a mí mismo,
era magia para todos prohibida 
menos para mí.

añoro no tener que dormir,
pasar las noches en vela
y así seguir viéndote 
aunque no me creyeras, 
la más bella del mundo.

Henri Toulouse-Lautrec

miércoles, 17 de abril de 2019

¿Y si ardiera la ciudad?



arrojé mi corazón a
la Fuente de Mímir

allí, anegado, descubrí
alguna que otra verdad:

tengo un guante de metal
y otro de cristal

tengo un ojo, que es una bola de seda,
y el otro, una piedra turquesa

un huerto de color amarillo
y un huevo que pone gallinas

pero aún triste, afligido, veo mi reflejo,
con los pies chapoteando en el charco

he entregado una parte de mí por
algo a lo que no puedo responder:

¿y si ardiera la ciudad...?
¿quién me vendría a buscar?

Imagen relacionada
Tom Lovell, Día de flores amarillas (detalle)

Nota: La fuente de Mímir es el pozo de la sabiduría. Mímir, en los mitos nórdicos, es su guardían. El dios Odín sacrificó su ojo por un sorbo de esas aguas, por el conocimiento.

jueves, 4 de abril de 2019

El crepúsculo de los dioses

   La tormenta ya había empezado. Un revestimiento de nubes negras cubría el cielo en su totalidad. Solo la luz perpetrada por los rayos que azotaban la tierra permitían iluminar ese mundo ahora oscuro. El apetito de los lobos estaba, pues, saciado. La lluvia arrasó todo cuanto pudo, y anegó pueblos y aldeas en las profundidades de mares ya olvidados.

   Bajó de su carro y contempló el océano desde el borde de un acantilado. Sus ojos helados contemplaban con absoluta serenidad el caos y la destrucción, la revolución de las aguas contra la roca y la tierra. Echó hacia atrás su capa empapada y acarició con delicadeza la cabeza de su martillo. Sus dedos, desgastados y sucios hasta las más pequeñas hendiduras de las uñas, recorrieron las runas grabadas sobre el cuerpo del martillo, que más bien parecían bordadas con hilo dorado. Clavó su mirada en las aguas, una mirada ya encendida, airada, en unos ojos donde el fuego danzaba vehemente, con ganas de escapar y sumirlo todo en llamas; destellos y chiribitas chocaban entre sí.

   Entonces fue cuando del mar emergió una gran sierpe. Tan grande que podría enrollarse sobre el mundo y morderse su propia cola. Y de su boca emanaba un hálito emponzoñado que lo pudría todo. Los dientes, grandes como montañas, conducían el veneno como estas conducen los ríos. Y con sus grandes fauces, le esbozó una sonrisa con sorna después de pronunciar su nombre, supuestamente temido por todos en todos los reinos... Se miraron y en sendos ojos se avivaba aquel fuego que acabaría con la vida de ambos.
   Desenvainó el martillo, impregnado por relámpagos y destellos fulgurantes, rebosante de energía. La gran sierpe emergió finalmente y se mostró imponente, habiendo superado con solo un movimiento varias veces la altura de la Torre de Babel.

   Ya había comenzado. El principio del fin. La última batalla de la última guerra. Cinco pasos atrás y... había llegado. El crepúsculo de los dioses.


Henry Fuseli 1788 

martes, 29 de enero de 2019

bogando a un mar heleno

hay flores marchitas en el agua de un mar heleno
acaricio la arena blanca y me encuentro con tu mano
anegada entre conchas y piedrecitas amarillas y de todos colores
siento tu mano como un guante protegiéndome y creo que ya no tengo miedo.

miro en dirección al mar
y de él asoman dos ojos
ambos son verdes y ebúrneos
quieren que me eche a la mar

te miro a los ojos y veo
el mar y flores flotando,
acaricias mis labios con los tuyos
y ahora estoy flotando en tu boca.

no puedo ahogarme, mi mano está varada en tu pecho
escucho la lira del ágape y el mar se serena con su canto órfico 
oh y yo maldito, he zozobrado cada bote, incluso el navío de Frey
huyen los cuervos pálidos anhelantes de mi carne, amedrentados por tus ojos verdes.


Nils Gustav Wentzel


 *el navío de Frey: Frey, dios Vanir hijo de Njörd y hermano de Freya. Su navío, el mejor de los 9 reinos, Skíðblaðnir, fue fabricado por los hermanos enanos Brök y Sindri, y ofrecido por Loki al dios para compensar sus agravios (cortarle la cabellera a Sif). El navío era tan complejo y sofisticado que podía ser doblado como una servilleta y llevado dentro de una bolsa. 

jueves, 17 de enero de 2019

heridas en él

Tengo heridas en el corazón
que no sanan. Espinas en el
corazón que desgarran las
paredes del escenario.

Con un ánima en pena como
principal elenco en esta obra de teatro;
el apuntador se marchó sin cerrar las puertas,
el ánima carcomida por gusanos y peces raros.

Lágrimas desbordan los
ríos que brotaron de Ymir,
pero ¿a quién de los dos pertenece
la sangre de los ríos acaudalados
que cabalgan valles y montañas
como Svadilfari desbocado?

El escenario fue la tumba
de aquello que creíamos que era vida.

Pandora, Jules Joseph Lefebvre


Nota: Ymir fue el primer Gigante de hielo, protagonista en la cosmogonía de la mitología nórdica. De él nacieron demás Gigantes, dioses y otras criaturas. El primer dios como tal se llamó Buri, que nació de Audumbla, la vaca primigenia que amamantó al gigante Ymir e hizo que surgiera dicho dios de los bloques de hielo con los que se alimentaba. Este dios nombrado fue el padre de Bor, quien tuvo tres hijos con Bestla: Odín, Vili y Va. 
   Odín, Vili y Va se enemistaron con la raza de los Gigantes, como buenos dioses aesir reclamaron en su poder todo lo existente en el mundo, y Odín se fijó un propósito: acabar con la vida del más peligroso de los Gigantes, Ymir; y así, quizá, condenar a toda la raza a su exterminio (pero no fue así, pues los Gigantes siempre han gozado de cierta astucia y precognición). Cuando Odín mató al gigante, de su cuerpo emergió la sangre a borbotones, que a partir de entonces pasarían a ser los ríos del mundo; de sus huesos, las montañas; y de los sesos de su cerebro, las nubes del cielo. Y de aquí nació una tierra llamada Midgard, el mundo para los humanos.
   Por otra parte, Svadilfari era el caballo jötun que pertenecía a un gigante (teóricamente sin nombre, disfrazado para engañar a los dioses), quien le ayudó a construir las murallas de Asgard para los dioses (no sin que hubiera trucos de por medio, claro). Este semental engendró con Loki (disfrazado de yegua) al caballo de ocho patas Sleipnir, que pasó a ser propiedad de Odín como ofrenda.

miércoles, 2 de enero de 2019

poema con pinzas

todo lo que pienso
entra en mi cabeza
y expira puf como humo
saliendo de una boca
marchita y fúnebre
por eso es que existe
una expresión: pararse a pensar
porque la actividad de pensar
es tan sumamente difícil para mí
que necesito detenerme un instante
en el tiempo y ayudarme a mí mismo
a poder pensar a que esa mosca
que seguramente sea Loki, el dios astuto,
no perturbe la creación del Mjölnir
(mi idea, mi mismo pensamiento):
que Brok y Sindri no yerren
qué metales, qué fuegos
encender qué palancas tirar y
cuántos golpes asestar
porque Fenrir se acerca
y con él Sköll y Hati
y entonces no podría volver
a pararme para pensar en
qué bonito es el día
y qué bonita es la noche.




   Unos apuntes sobre el poema: No lo hago nunca, pero creo que es mi deber explicar ciertos aspectos del poema, apuntando a los aspectos mitológicos del mismo. Creo que eso ayudaría a entender la totalidad del escrito.

   A partir de la línea 14 se inician las referencias. La primera une la historia en la que Loki, haciendo una de sus maldades, rapa la cabeza de Sif, la esposa de Thor, por lo que debe hacer una ofrenda compensatoria a los dioses Odín, Frey, Freya y los mismos Thor y Sif. En este punto, Loki inicia una competición con unos herreros enanos, los hijos de Ivaldi y los hermanos Brok y Sindri, apostando su cabeza a los hermanos Brok y Sindri.
   Posteriormente, los hermanos herreros empezaron a maquinar sus inventos: un jabalí fantástico para Frey, un anillo para Odín, y un martillo para Thor, el Mjölnir. En vista de que la creación de los enanos estaba siendo un absoluto éxito, Loki, en forma de mosca, empezó a picar y molestar a Brok mientras fraguaba el nacimiento del Mjölnir, sin lograr que este dejara de pulir su invento, consiguió, sin embargo, que Brok lo finalizara con un ligero defecto en el martillo: el mango era extrañamente corto. 
   (Ahora he de añadir la explicación a esos versos. Bien, se entiende que mi pensamiento, mi idea, la conclusión a la que quiero llegar pensando, es el Mjölnir, pero hay una "mosca", un dios astuto, que en este caso pueden ser multitud de cosas que me distraen, que alteran mi facultad de pensar).
   Por otra parte, en los versos siguientes, hablo de Fenrir, Sköll y Hati. Fenrir es hijo de Loki, el lobo gigante que acabaría con la vida de Odín en el Ragnarök. Asimismo, Sköll y Hati son hijos de Fenrir, los lobos que acabarían por engullir el sol y la luna (respectivamente) el mismo momento del destino final de los dioses, por ello que hay que pararse a pensar en lo bello del día y de la noche.